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domingo, 3 de marzo de 2013

La familia ante las drogas




Aproveche el tiempo compartido
Los jóvenes que tienen una buena relación con sus padres están menos propensos a involucrarse en actividades peligrosas. Entre más participe usted en la vida de sus hijos, ellos se sentirán mejor y lo más probable es que le escuchen. Trate de dedicar tiempo regularmente para compartir con sus hijos. Esto le ayudará a fortalecer la relación con sus hijos adolescentes y cerciorarse de que llevan una vida sana.
Separe tiempo específico para compartir con sus hijos adolescentes y dejarles saber que su salud y seguridad son las cosas más importantes para usted. La Campaña Nacional Anti-Drogas ofrece los siguientes consejos para alentar a los padres a seguir interconectados con sus hijos adolescentes, durante la siempre apurada  temporada navideña:
·         Hable con su adolescente  – Sepa lo que está pasando en sus vidas. Sea honesto con su hijo adolescente y cerciórese de escuchar cuidadosamente. Busque un espacio para hablar de triunfos, quejas, proyectos, preguntas acerca de la disciplina y otros temas de interés para cada uno de los miembros de la familia. Inclusive puede considerar tener reuniones que se llevan a cabo regularmente y a una hora en que todos estén de acuerdo. Las reglas de orden en las reuniones ayudan mucho. Cada persona tiene que tener la oportunidad de hablar sin ser interrumpida; todo el mundo escucha y solamente se permiten críticas constructivas.
·         Establezca tiempo para la familia – Establezca una rutina semanalmente para hacer algo especial con sus hijos, aunque sea solamente para ir a tomar un helado. Vean una película juntos o salgan a caminar. Tan sólo unos cuantos minutos mientras usted limpia después de la cena o antes de ir a la cama puede ayudar a la familia a establecer una buena comunicación, lo cual es tan importante para lograr que los hijos se aparten de las drogas.
·         Sepa el paradero de su adolescente – Asegúrese de saber dónde está su hijo adolescente durante el día y con quién. Establezca horarios límite para llegar a casa y regule el uso del auto cuando las condiciones de tiempo no sean buenas.
·         Cenen juntos cada vez que puedan. Las comidas son una buena oportunidad para hablar acerca de los eventos diarios, para calmar tensiones, para reforzar cosas importantes y para crear un sentido de unidad. Varios estudios demuestran que los jóvenes de familias que comen juntos por lo menos cinco veces a la semana están menos propensos a involucrarse en las drogas o el alcohol.

jueves, 21 de febrero de 2013

jueves, 31 de enero de 2013

DESPENALIZACION

Estamos comenzando un  nuevo año y  la situación  socioambiental  no ha cambiado con respecto a la problematica de las drogas, si bien se hacen esfuerzos  y se debaten diferentes formas de enfrentar de una manera adecuada el impacto que el consumo de sustancias  psicoactivas  el debate de la despenalizacion a quedado como un tema mas de los tantos que nuestro pais debe resolver.
"Regreso a Casa"  esta  en sintonia con la manera de observar este tema  Fonga  ( Federación de
Organismos No Gubernamentales de la Argentina para la prevención y el tratamiento del abuso de drogas ).
Le dejamos el siguiente documento dado a conocer por esta organizacion  el II Documento de la FEDERACION DE ORGANIZACIONES NO GUBERNAMENTALES DE LA ARGENTINA PARA LA PREVENCIÓN Y EL TRATAMIENTO DE LAS ADICCIONES
                                                                                                                          20 de Agosto de 2008.- 


                                                                Federación de Organizaciones
                                                                No Gubernamentales de la Argentina
                                                                Para la Prevención y el Tratamiento del Abuso de Drogas
                                                                Personería Jurídica N° 000576/91

FONGA ante la cuestión de la Despenalización de la tenencia de sustancias para consumo personal.
Como lo hemos señalado en documentos anteriores, entendemos que la criminalización de las personas que consumen drogas es una idea totalmente inadecuada para pensar cualquier tipo de política de prevención y asistencia de las adicciones que pretenda ser eficaz.
Sin embargo, los términos en que se ha planteado el debate público sobre la despenalización de la tenencia de sustancias para consumo personal ha adquirido un tenor verdaderamente preocupante, ya que impone una toma de posición por “sí” o por “no” que genera campos antagónicos y excluyentes entre sí, evitando la reflexión profunda que merece un tema tan complejo.
De este modo solamente quienes están a favor del proyecto oficial pueden ser considerados respetuosos de los derechos humanos. Quienes piensen diferente, automáticamente quedan identificados con una postura autoritaria y represiva, definida genéricamente como el “prohibicionismo”, fuente de todos los males. Desde ya nuestra Federación rechaza de plano esta postura. Muchas de las instituciones federadas, con años de trabajo y probado compromiso con la defensa de los derechos de las personas atendidas consideran que la despenalización en el contexto actual no sería una desición acertada.
En principio porque la discusión se ha tornado eminentemente jurídica, y si bien se hace referencia al consumo de drogas como un tema de salud, no se ha planteado ningún debate sobre el modelo preventivo y asistencial a construir. Como lo señalamos en la carta dirigida en fecha 14-08-08 a la Sra. Presidenta Cristina Fernández de Kirchner, “ consideramos que es un error grave instalar una norma que transforma cualitativamente los aspectos jurídicos de la cuestión del consumo de sustancias, sin que exista previamente un debate profundo sobre sus alcances, un trabajo de educación y prevención hacia la sociedad, y una clara política de fortalecimiento de las instituciones de salud -tanto gubernamentales como no gubernamentales- que se ocupan del tema”
Por otra parte, muchos de los argumentos que utilizan algunos funcionarios indican un fuerte desconocimiento de la actual estructura preventiva y asistencial que existe en el país, conformada por instituciones diversas con muchos años de trayectoria. Sistemáticamente se ofrece a la población la impresión de que está todo por hacer.
Federación de Organizaciones
No Gubernamentales de la Argentina
Para la Prevención y el Tratamiento del Abuso de Drogas
Personería Jurídica N° 000576/91
Esto se observa con claridad en relación a las Ong’s. En una entrevista realizada por el diario Página/12 al Ministro de Justicia el sábado 9 de Agosto se hace referencia a “las granjas de rehabilitación” que trabajan “casi sin control del estado” y en muchos casos “encierran” a los adictos, dándose a entender que la penalización favorecería un supuesto “lucro” con los adictos. Lo paradójico es que algunas opiniones de quienes se oponen a la despenalización, utilizan el mismo argumento a la inversa (La Nación 08-08-08 – Información General “Varias provincias objetan la despenalización de las drogas”).
Las “granjas de rehabilitación” son un mito anacrónico, utilizado históricamente por discursos que o bien desconocen profundamente el trabajo de las Ong’s, o bien pretenden desacreditarlas por distintos intereses. También es una afirmación infundada la que sostiene que la ley 23737 determina masivas internaciones compulsivas.
Las Ong’s que trabajan en la prevención, asistencia y reinserción social de personas con problemas de adicción son instituciones que cumplen con todos los requisitos exigidos por el estado nacional y/o los estados provinciales a través de los organismos de salud correspondientes, tanto en cuanto a su situación legal como la conformación de sus equipos interdisciplinarios. Y muchas de ellas son quienes hoy están desarrollando las herramientas institucionales, terapéuticas y educativas para contener las problemáticas que surgen con el consumo de la pasta base.
Por otra parte, consideramos que no se debería plantear el debate sobre la despenalización desde la figura del consumidor recreativo de marihuana, pues esto implica desconocer –o bien excluir del debate- una variada gama de situaciones que se sitúan entre este consumidor y el adicto, y las diferencias que la pertenencia social impone a la hora de considerar el riesgo de determinados consumos. En estos términos parece reafirmarse la idea de que a la hora de definir políticas, los sectores marginados de la sociedad siguen siendo invisibles a los funcionarios.
También nos resulta preocupante el modo en que se presentan las estadísticas que pretenden dar cuenta del consumo de drogas en nuestro país. Es por lo menos llamativo que dos organismos del Estado tengan resultados tan divergentes e interpretaciones tan dispares de esos resultados. Es tan temerario sobredimensionar el problema como minimizarlo, ya que en el medio de disputas políticas que surgen a partir de esta divergencia queda un segmento de la población absolutamente desprotegido. ¿Es necesario reafirmar que aunque el N° de habitantes que presentan problemas relacionados con las drogas sea pequeño –si es que lo fuera-, igual se requiere una política responsable y eficaz?
Federación de Organizaciones
No Gubernamentales de la Argentina
Para la Prevención y el Tratamiento del Abuso de Drogas
Personería Jurídica N° 000576/91
La evidencia del trabajo cotidiano en nuestras instituciones nos muestran datos preocupantes: el inicio en el consumo es cada vez más precoz; se observa un mayor deterioro físico de los adictos en menor cantidad de tiempo; se vislumbran menores posibilidades de reinserción y reinclusión social y educativa, especialmente para jóvenes de sectores carenciados; detectamos un mayor desamparo de los niños y jóvenes por parte de las familias y el estado; crece la presencia de consumo de pasta base en los adictos más jóvenes (entre 60 y 80% de la población en tratamiento consumió pasta base); junto a esto vemos una fuerte incidencia de psicofármacos, pegamentos y solventes; el alcohol y marihuana generalmente se ubican como las drogas de inicio.
Nuestra posición.
Consideramos que la ruptura de cualquier norma que rige en una sociedad debe tener algún tipo de consecuencias, sean estas penales, administrativas, económicas, etc. Este criterio responde al principio de responsabilidad social: cada ciudadano debe ser responsable ante los demás por el sostenimiento o la ruptura de las reglas que hacen posible la convivencia. Y creemos que este punto es el que democráticamente y con amplia participación se debe debatir y establecer. Este concepto de responsabilidad es uno de los ejes centrales en el tratamiento de personas adictas. Lo opuesto a esto es la impunidad, revestida de variadas justificaciones, pero impunidad al fin.
El Estado tiene la responsabilidad ética y política de brindar las herramientas legales, institucionales, sanitarias y de todo tipo a las personas que se encuentren en una situación crítica en relación con el consumo de drogas. Y tanto esto como la persecución del narcotráfico requiere -además de una ley acorde- de una clara desición política por parte de las autoridades de realizarlo. Esto queda claro en el planteo del Dr. Feldman, especialista argentino que trabaja en Suiza, convocado por el Ministerio de Justicia, quien señala que la despenalización en Suiza no prosperó, y aunque “el consumo de marihuana, heroína, cocaína, y drogas de síntesis está penado en Suiza con hasta seis meses de prisión, (…)el juez o la policía puede aplicar sólo una multa y cerrar el expediente que es lo que generalmente ocurre” utilizando lo que en derecho se denomina “principio de oportunidad” (28-04-06 en http://www2.jus.gov.ar/prensa.)
Por esto queremos manifestar a la opinión pública:
1. La respuesta al problema del consumo de drogas debe estar orientada por una perspectiva integral que, basada en el respeto irrestricto a los derechos humanos, articule claramente las dimensiones legales, sanitarias, sociales, culturales y educativas que le son constitutivas, y considere el fortalecimiento de todos los dispositivos preventivos y asistenciales que garanticen un abanico de posibilidades para su abordaje.
Federación de Organizaciones
No Gubernamentales de la Argentina
Para la Prevención y el Tratamiento del Abuso de Drogas
Personería Jurídica N° 000576/91
2. Esa respuesta debe estar a cargo de un organismo específico que nuclee todas las tareas de prevención, asistencia e investigación. El mismo debe contar con la autonomía política y la capacidad técnica necesarias para articular las áreas ministeriales de salud, educación, trabajo, desarrollo social, cultura, y contar los recursos necesarios para esta tarea.
3. Toda política de Estado, nacional y provincial, debe tomar los criterios internacionales a cerca de la necesidad estratégica de la articulación Ong’s – Estado en el abordaje del problema de las adicciones que, por ejemplo, se reafirmaron en la reunión del Comité de Ong’s de Viena, realizada en esa ciudad entre el 7 y el 9 de Julio de 2008 con el apoyo de la Oficina de Naciones Unidas Contra la Droga y el Delito (ONUDD) y la participación de más de 300 organizaciones de todo el mundo.
4. De otro modo nuestra Federación se ve en la obligación ética de oponerse a la sanción de una ley como la propuesta que, mas allá de las buenas intenciones, será sumamente perjudicial para la vida de numerosas familias argentinas.
II Documento de la FEDERACION DE ORGANIZACIONES NO GUBERNAMENTALES DE LA ARGENTINA PARA LA PREVENCIÓN Y EL TRATAMIENTO DE LAS ADICCIONES
20 de Agosto de 2008.-




viernes, 7 de diciembre de 2012

La familia frente a las adicciones



¿QUÉ SE EDUCA EN LA FAMILIA?

Es en la familia donde se adquieren y desarrollan las actitudes, creencias, valores, hábitos, estilos de vida y comportamientos, que determinarán el modo de los hijos de enfrentarse a la vida y, por lo tanto, el modo de relacionarse con las drogas.

Podemos sintetizarlo del siguiente modo:

LOS VALORES son aspectos concretos a los que les damos una importancia especial, de manera que pasan a orientar lo que hacemos. Por ejemplo, la salud puede ser un valor dominante para la persona, mientras que otros pueden valorar el dinero por encima de otras cosas, el éxito, la inteligencia, la unión de la familia, etc. Las personas definimos lo que está bien o mal en función de los valores que tenemos.

LAS CREENCIAS son las ideas o convicciones que las personas tenemos acerca de las cosas y que consideramos como verdades indudables. Podemos tener creencias más o menos racionales o irracionales. Por ejemplo, si la salud es un valor importante para nosotros, podemos tener creencias irracionales respecto a nuestra propia salud «seguro de que voy a enfermar, estoy predestinado a ello» o creencias más ajustadas a la realidad «la enfermedad le puede tocar a cualquiera».

LA ACTITUD es la disposición que tenemos a pensar y comportarnos de un modo determinado. Las actitudes pueden ser más positivas o negativas, optimistas o pesimistas. Siguiendo con el ejemplo de la salud, una actitud positiva sería el pensar «puedo hacer cosas para mejorar mi salud», mientras que una actitud negativa podría ser «es mejor no hacerse análisis, porque si estás enfermo no podes hacer nada para remediarlo y cuando más tarde te enteres mejor».

LOS HÁBITOS son las costumbres, la capacidad y habilidad que tenemos para hacer algo por haberlo hecho en repetidas ocasiones. El estilo de vida es el modo de vida característico de una persona. Y los comportamientos son nuestras conductas, la manera de actuar que tenemos ante cada situación. Una persona que tenga, por ejemplo, creencias racionales y una actitud abierta y optimista hacia la salud desarrollará con más facilidad hábitos de vida sanos (higiene, ejercicio, alimentación adecuada, etc.), un estilo de vida basado en el orden, tranquilidad, etc. y comportamientos sanos (práctica de deportes, salidas al campo, controles médicos periódicos, etc.).





¿ES CONVENIENTE HABLAR ABIERTAMENTE SOBRE DROGAS?

Especialmente al comienzo de la adolescencia resulta muy oportuno dialogar sobre las drogas. Los adolescentes conocen las drogas por sus amigos, la televisión, los comentarios de los adultos. Por lo tanto no tiene sentido ignorar esta experiencia y es preciso apoyarnos en ella para construir una actitud firme de rechazo a los usos de drogas y fármacos.

Este diálogo abierto es conveniente que se oriente en dos direcciones:

• Desafiar, en primer lugar, los mitos y las informaciones erróneas que los jóvenes  poseen sobre las drogas, tales como que, son inofensivas, se pueden controlar, pueden ayudar en algunas ocasiones, etc.

• En segundo término, explicar claramente, sin exageraciones ni demonizaciones, las razones por las que no deben consumirse: los peligros asociados, las normas y leyes que las prohiben, su incompatibilidad con el estudio, deporte, trabajo y el adecuado proceso madurativo.
Claro que para poder desmitificar y explicar, los padres deben ser los primeros en instruirse, sino quedarán atónitos y descolocados ante el conocimiento que traen sus hijos de la calle.
Muchos padres tienen reparos en conversar con su hijos sobre el uso del alcohol y las drogas. Algunos de nosotros no creemos que nuestro hijo pueda verse involucrado en el uso de drogas ilícitas. Otros padres de familia no conversan con los hijos sobre el tema porque no saben qué decir o cómo decirlo, o tienen miedo de poner ideas en la mente del hijo.
No espere hasta sospechar que su hijo tiene un problema. Muchos jóvenes que están en programas de rehabilitación manifiestan haber consumido alcohol y otras drogas por lo menos por espacio de dos años antes de que sus padres lo supieran.
Comience temprano a hablarle del alcohol y otras drogas, y mantenga abiertas las líneas de comunicación. No tenga miedo de confesar que no sabe todas las respuestas. Haga saber a su hijo que está preocupado, y que pueden tratar juntos de encontrar esas respuestas.

¿CÓMO MEJORAR SU CAPACIDAD PARA HABLAR CON SU HIJO?
Se indican a continuación algunas sugerencias básicas para hablar con sus hijos acerca del alcohol y las drogas.

Sepa escuchar. Asegúrese de que su hijo se sienta cómodo transmitiéndole sus problemas o preguntas. Escuche atentamente lo que dice. No permita que la discusión termine por la cólera que le produzca lo que oye. Si es necesario, tómese un descanso de 5 minutos para calmarse antes de continuar. Tome nota asimismo de lo que su hijo NO le dice. Si no le cuenta sus problemas, tome la iniciativa y pregúntele lo que ocurre en la escuela o en otras actividades.
Esté disponible para conversar incluso sobre temas sensibles o delicados. Los jóvenes necesitan saber que pueden confiar en que sus padres les darán información exacta sobre los temas que son importantes para ellos. Si sus hijos desean conversar sobre algo en un momento en que usted no puede prestarles completa atención, fije otro momento para hacerlo, y hágalo.
Sea generoso con los elogios. Destaque las cosas que sus hijos hacen bien en vez de concentrarse siempre en las que hacen mal. Cuando los padres elogian más fácilmente que critican, los niños aprenden a sentirse seguros de sí mismos, y desarrollan la confianza necesaria para fiarse de su propio juicio, aumentando su autoestima.
Transmita mensajes claros. Cuando hable sobre el uso del alcohol y otras drogas, asegúrese de transmitir claramente que no deben usarse, de manera que los chicos sepan exactamente a qué atenerse. Por ejemplo: «En nuestra familia no se permite el uso de drogas ilícitas, los chicos no toman bebidas alcohólicas».
Sea modelo del buen comportamiento. Los jóvenes aprenden por el ejemplo tanto como por la enseñanza. Asegúrese de que sus propios actos reflejen las normas de honestidad, integridad y juego limpio que usted espera de sus hijos.


¿EL EJEMPLO QUE SE OFRECE ES DETERMINANTE?

Los padres, los deportistas, los educadores, los entrenadores, constituyen un modelo para los niños y jóvenes, incluso sin pretenderlo. Hemos de ser conscientes de ello para ofrecer un adecuado ejemplo, especialmente respecto de los propios hábitos de consumo de fármacos, alcohol y otras drogas, y en relación con las propias actitudes hacia los hábitos de los demás. Si quien representa un modelo de conducta muestra unos comportamientos tendientes al consumo de drogas, entendiendo por éstas aquellas sustancias que se han descrito en la presente publicación, o tolerante con el uso que otros hacen de estas sustancias, difícilmente contribuirá a la prevención
de su consumo en sus hijos o educandos.


¿UNOS VALORES FIRMES PUEDEN FAVORECER LA ABSTINENCIA?

Los adolescentes son lo suficientemente mayores como para tener ideas propias sobre lo que está bien y lo que está mal, y para tomar decisiones basadas en los principios que ellos consideran importantes. Un sistema firme de principios y valores puede ayudarles a tomar decisiones basadas en hechos reales y no en las presiones externas.
Es preciso que los mensajes de los adultos sean claros, para la adecuada conformación de este sistema de valores. Expresando lo que se considera positivo y negativo, razonando las opiniones, ayudaremos a los jóvenes a contar con un referente en su manera de proceder.
Los valores realmente asumidos impregnan todos los comportamientos, lo que da como resultado una conducta coherente y sin contradicciones.



viernes, 30 de noviembre de 2012

Escoger mi vida II

FILOSOFIA  DE  REGRESO A CASA





El arte de escoger la vida La vida es proyecto, tarea, llamada y don. Escoger «mi» vida supone elegir a qué o a quién quiero dar mi vida. Implica, primero, que mi vida es mía y, segundo, que puedo darla, perderla, sólo si es mía; y al darla me doy, me pierdo y, tal vez  gozosamente, me encuentro.
Escoger mi vida es difícil. Primero hay que acoger la vida, asumir la vida; segundo, identificar la autenticidad de «mi» vida. La necesidad de identificación racional y afectiva exige diálogo, confrontación, comunicación y soledad. Escoger mi vida exige decir Sí y NO. Decidirse a habitar la propia vida es escoger el camino de ser feliz sabiendo que por la vida pasa el dolor y el gozo, y que no puedo huir de mi propia vida cuando aparece el fantasma del dolor, ni puedo alienarme en
el supuesto gozo. No es fácil saber gozar ni saber sufrir viviendo en coherencia y en fidelidad a uno mismo y a las causas a las que he entregado mi vida. Escoger mi vida es un imperativo de la persona madura, pero sabiendo que es relativo a tiempos, crisis, momentos; es importante saber desdramatizar. Elegir sin grandilocuencias que desfigurarían la verdadera talla de mi vida, importante pero no absoluta.
Escoger es el prólogo de una existencia auténtica; pero por elegir no me voy a convertir en el ombligo del mundo. La obsesión autorrealizadora muchas veces me lleva a erigir un monumento a mi propio yo, y entonces, más que escoger mi vida, estoy escogiéndome a mí, aun a riesgo de no vivir ni vivirme.
El perfeccionanismo es una incapacidad de elegir. Es verdad que en la cultura actual tenemos tan inmensa pluralidad de modelos que dificultan una coherente elección.
Pero, al mismo tiempo que la dificultan, la posibilitan como libre. Es decir, la pluralidad de modelos hace difícil el acto de escoger, pero me garantiza que la elección será exactamente, o lo más aproximadamente posible, lo que yo quiero para mí.
Es más fácil comprar en la tienda del pequeño pueblo que en el gran almacén de la ciudad; y, sin embargo, aunque sea más fácil elegir, no por eso es más fácil acertar. Escoger mi  vida es escoger las conductas, la acción que más autenticidad acarree en el diálogo con la realidad, en un diálogo que me dará información sobre mis capacidades, motivaciones, valores. Escoger la acción a sabiendas de que soy más grande que mi acción, que mi vida no cabe en mis hechos aunque se exprese a través de ellos.