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jueves, 23 de mayo de 2013

El entorno del sujeto

El tema del entorno es crítico.Amigos,compañeros,conocidos,todos los tienen buenos o no tan buenos,desde la mirada de los padres.Los amigos reales son incondicionales: bancan,contienen,apoyan.Los compañeros están en el colegio o en el trabajo y los conocidos están en todos lados.
Pero hay algo más...En el día a día o en las prolongadas noches,aparece la MALA JUNTA.

La mala junta está integrada por aquellos a los que familiares y amigos culpan ante situaciones problemáticas por las que puede atravesar el adolescente..
Veamos:quién atrae a quién?Se atraen mutuamente porque un joven triste o vacío,con una soledad extrema,se acerca a aquellos con los que se identifica. SÏ!jóvenes tristes,vacíos o solos buscan a otros que puedan hacerles pasar un "buen momento",aunque sea ofreciéndoles una sustancia que a ellos les hizo olvidar,por un rato,todo aquello que les hacía daño.
La MALA JUNTA existe sólo si el joven está mal parado en la vida:si nunca nadie le puso límites;si nunca fue tenido en cuenta por su familia;si sus amigos , conocidos,compañeros o familiares,lo destrataron permanentemente;si sus padres o hermanos son adictos,o si,tristemente,era el elegido para ser golpeado.
Ahora ,si el joven tiene bien en claro los valores inculcados por su familia,sabrá decir NO con firmeza.Porque la confianza en sí mismo le permite elegir,sin estridencias y con seguridad.

Lic.Claudia Belda

jueves, 14 de marzo de 2013

Un poco de historia - consumo y sociedd



MARCO CULTURAL

Pero una droga no es sólo cierto compuesto con propiedades farmacológicas determinadas, sino algo que puede recibir cualidades de otro tipo. En el Perú de los incas, las hojas de coca eran un sí mbolo del Inca, reservado exclusivamente a la corte, que podí a otorgarse como premio al siervo digno por alguna razón. En la Roma preimperial el libre uso del vino estaba reservado a los varones mayores de treinta años, y la costumbre admití a ejecutar a cualquier mujer u hombre joven descubierto en las proximidades de una bodega. En Rusia beber café fue durante medio siglo un crimen castigado con tortura y mutilación de las orejas. Fumar tabaco se condenó con excomunión entre los católicos, y con desmembramiento en Turquía y Persia. Hasta la hierba mate que hoy beben en infusión los gauchos de la Pampa fue considerada brebaje diabólico, y sólo las misiones jesuitas del Paraguay –dedicadas al cultivo comercial de estos árboles- lograron convencer al mundo cristiano de que sus semillas no habí an sido llevadas a América por Satán sino por santo Tomás, el más desconfiado de los primeros Apóstoles.




Naturalmente, los valores mantenidos por cada sociedad influyen en las ideas que se forman sobre las drogas. Durante la Edad Media europea, por ejemplo, los remedios favoritos eran momia pulverizada de Egipto y agua bendita, mientras hacia esos años las culturas
centroamericanas consideraban vehí culos divinos el peyote, la ayahuasca, el ololiuhqui y el teonanácatl, plantas de gran potencia visionaria que los primeros misioneros denunciaron como sucedáneos perversos de la Eucaristí a. En general, puede decirse que los monoteí smos no han
dudado a la hora de entrar en la dieta –farmacológica o alimenticia- de sus fieles, y que el paganismo nunca irrumpió en esta esfera.
Sin embargo, el influjo que ejerce la aceptación o rechazo de una droga sobre el modo de consumirla puede ser tan decisivo como sus propiedades farmacológicas. Así , mientras el café estuvo prohibido en Rusia resultaba frecuente que los usuarios lo bebieran por litros y entrasen en estados de gran excitación, lo cual hacía pensar a las autoridades que esa droga creaba un ansia irreprimible. Todaví a más claro es el caso del opio en India y China durante el siglo XIX, pues un consumo muy superior por cabeza-año entre los indios (donde no estaba prohibido) produjo un número incomparablemente inferior de usuarios abusivos que entre los chinos (donde estaba castigado con pena de muerte). Ya en nuestro siglo, la influencia del régimen legal sobre el tipo de usuario y el tipo de administración se observa en el caso de la heroí na; antes de empezar a controlarse (en 1925) era consumida de modo regular por personas de clase acomodada, casi siempre activas laboralmente, con una media de edad superior a la cincuentena y ajenas por completo a incidencias delictivas. Una década después empieza a ser consumida de modo regular por un grupo más joven, desarraigado socialmente, hostil al trabajo y responsablede la mayoría de los crímenes.
De la mano con el carácter legal o ilegal suele ir el hecho de que muchas drogas psicoactivas se ligan a sectores determinados, obteniendo con eso una impronta u otra. Vemos así que la cocaí na simboliza una droga de opulentos o aspirantes a ella mientras que la LSD
simbolizó cierto paganismo preocupado por el retorno de la naturaleza, las anfetaminas fueron consumidas ante todo por amas de casa poco motivadas, y el crack escenifica hoy la amargura de los americanos más pobres.


Conocer la secuencia temporal de las reacciones ayuda, por eso, a no confundir causas con efectos. Antes de que fuera abolida la esclavitud, en Estados Unidos no había recelos sobre el opio, que aparecieron cuando una masiva inmigración de chinos –destinada a suplir la mano
de obra negra- empezó a incomodar a los sindicatos. Fue también un temor a los inmigrantes, en este caso irlandeses y judí os fundamentalmente, lo que precipitó una condena del alcohol por la Ley Seca. Hacia esas fechas preocupaban mucho las reivindicaciones políticas de la población
negra del Sur, y la cocaína –que había sido el origen de la Coca-Cola- acabó simbolizando una droga de negros degenerados. Veinte años después sería mano de obra mexicana, llegada poco antes de la Gran Depresión, lo que sugirió prohibir también la marihuana.
Desde luego, el opio, el alcohol, la cocaína y la marihuana pueden ser sustancias poco recomendables. Pero es preciso tener cuidado al identificarlas, sin más, con grupos sociales y razas. Ligando el opio a los chinos se olvida que el opio es un invento del Mediterráneo; ligando
negros y cocaína prescindimos de que esa droga fue descubierta y promocionada inicialmente en Europa; ligando mexicanos a marihuana pasamos por alto que la planta fue llevada a América por los colonizadores, tras milenios de uso en Asia y África.
Por consiguiente, junto a la química está el ceremonial, y junto al ceremonial las circunstancias que caracterizan a cada territorio en cada momento de su historia. El uso de drogas depende de lo que química y biológicamente ofrecen, y también de lo que representan como pretextos para minorías y mayorías. Son substancias determinadas, pero las pautas de administración dependen enormemente de lo que piensa sobre ellas cada tiempo y lugar. En concreto, las condiciones de acceso a su consumo son al menos tan decisivas como lo consumido.

sábado, 15 de octubre de 2011

Entrevista al Dr. Damin.

■Médico Especialista en Toxicología (UBA), Salud Pública y Medicina del Trabajo.



■Doctor de la Universidad de Buenos Aires.


■Profesor Titular de la Primera Cátedra de Toxicología. Facultad de Medicina. Universidad de Buenos Aires.


■Director de la Carrera de Médicos Especialistas en Toxicología. Facultad de Medicina. UBA. Sede Académica: Primera Cátedra de Toxicología.


■Coordinador Gral. de la Residencia de Toxicología. GCBA.


■Jefe de la División Toxicología del Hospital Fernández



¿Qué cambios se producen en el cerebro de un adicto? ¿Son irreversibles?


En primer lugar siempre tenemos que considerar que de cualquier tipo de adicción es posible recuperarse. En algunas sustancias como el Paco, el consumo es normalmente una consecuencia de toda una situación social previa. Para nosotros cualquier adicto se para en tres patas: primero tiene que tener la sustancia, segundo, tiene que tener una aptitud desde lo psicológico de enfermarse y lo tercero es que tiene que haber un entorno familiar y social que acompañe esa adicción. Si alguna de las tres cosas falla no tenemos adicto, podemos tener algún consumidor no problemático o probadores de drogas, pero no vamos a tener un abusador ni un dependiente.
Tenemos entonces un componente de base claro que es la aptitud psíquica a enfermarse, o la predisposición, puede haber un componente genético agregado o no, pero es bien claro que si esto no está la persona no termina haciéndose adicta a la sustancia. Hay drogas que generan cuadros de refuerzo en la zona límbica del cerebro, es decir, de refuerzo mucho más positivas que otras, y hay sustancias que podrían ser muy adictivas porque tienen un refuerzo positivo también, pero que por la forma de consumo y por el tipo de efecto que genera la gente no las consume seguido, este es el caso del LSD. Nadie consume LSD todos los días, con lo que no existen dependientes al LSD, puede existir el abusador o el usador recreativo, pero no va a existir el dependiente. Con la cocaína nos pasa algo totalmente distinto, porque la cocaína genera mucha dependencia, fundamentalmente de la psíquica, genera muy poca dependencia física, y eso nos permite en un tratamiento hacer un corte abrupto de su consumo, cosa que no podemos hacer ni con el alcohol, ni con las benzodiacepinas, ni con los opiáceos, aunque afortunadamente no tenemos heroína en nuestro medio. Si tenemos algunos consumidores endovenosos de morfina y de dihidrocodeinona. Entonces, claro que estos cambios que se van generando en el cerebro son los que le van a permitir a la persona tener esta fuerte dependencia y esto lo vemos claramente con el paco, que al ser el alcaloide base de la cocaína, genera una euforia muy importante con un efecto muy efímero y esa desaparición brusca de este efecto hace que la persona necesite imperiosamente consumir una dosis nueva. Esto va a generar un deterioro sobre todo frontal en el cerebro muy importante con un agotamiento neuronal, un envejecimiento prematuro y obviamente una gran cantidad de muerte celular
.

¿Cuál es la diferencia entre el Paco y la Pasta Base?

En nuestro país es muy poco lo que se consume de pasta base, lo que se consume es Paco, y es importante marcar la diferencia. La pasta base es la primera sal que se produce en la línea de producción camino al clorhidrato y es el sulfato de cocaína. El Paco sale de la pasta base y es el alcaloide base, es el alcaloide sin sulfato, es decir sin ser una sal.


¿Por qué el Paco ha invadido a la Argentina y no a otros lugares del mundo?

 
Lo que tenemos son algunas teorías. Una de ellas tuvo que ver con la crisis del 2001 que facilitó que se pudiera producir acá. De todas maneras es posible que acá se produzca el Paco a partir de la pasta base. Yo veo poco probable que Argentina sea un gran productor porque no tenemos la materia prima, la cocaína está poco en nuestro país, lo más lógico es que la pasta base se produzca en otros países y entre al nuestro para entonces producir el paco. ¿Por qué ha ingresado? Bueno, para mí una de las teorías más sencillas es primero por el fuerte impacto que produce sobre los chicos, generando una fuerte dependencia en su consumo y segundo porque es una droga considerablemente cara, a pesar de que se cree que es barata. Es extremadamente cara y esto lo transforma en un negocio redondo. Cada dosis de Paco tiene 0,01 a 0,03 gramos de cocaína, es decir, para consumir un gramo de paco hay que consumir cien dosis. Cada dosis de paco se vende de 3 a 5 pesos, es decir que un gramo de paco se vende de 300 a 500 pesos, mientras que un gramo de clorhidrato se vende de 30 a 70 pesos. A los traficantes les conviene hacer Paco y no hacer clorhidrato. Esto quiere decir que lo que vamos a seguir teniendo probablemente es un gran consumo de paco y no de clorhidrato porque el negocio está montado para que así sea.

 
¿Qué piensa de la despenalización del consumo para algunas sustancias como se está debatiendo en la Corte Suprema de Justicia? ¿Cuáles serían los beneficios y cuales las contras?
 
Con respecto de la despenalización de la tenencia para consumo personal estoy totalmente a favor. No se debe criminalizar al adicto. Creo que si consideramos al consumidor de sustancias un enfermo lo que tenemos que ofrecerle son lugares de salud donde poder asistirse y esto siempre tenemos que hacerlo dentro del ámbito de la salud. Si no lo hacemos en el ámbito de la salud porque los profesionales consideran que es necesario judicializar a un paciente, tenemos herramientas suficientes para judicializarlo dentro de la ley civil y no dentro de la ley penal. Penalizar a un consumidor no solo nos ha demostrado que no ha generado beneficios, sino que además ha estigmatizado al consumidor.
No estoy de acuerdo con la legalización de las drogas, creo que las drogas que hoy tenemos prohibidas deben seguir siendo prohibidas.

 
Nota de revista RH



viernes, 1 de julio de 2011

Un estudico científico desvela cómo la marihuana afecta a las emociones

Los resultados de la investigación, que se publican en la revista Journal of Neuroscience, podrían también explicar el posible vínculo entre el uso de la marihuana y la esquizofrenia
Investigadores de la Universidad de Ontario Occidental en Canadá han descubierto un mecanismo cerebral crítico responsable de los efectos de las drogas cannabinoides sobre cómo el cerebro procesa la información emocional. Los resultados del estudio, que se publican en la revista "Journal of Neuroscience", podrían también explicar el posible vínculo entre el uso de la marihuana y la esquizofrenia. Las drogas similares a la marihuana actúan sobre receptores naturales del cerebro llamados receptores cannabinoides. Sin embargo se desconocen los mecanismos mediante los que estas drogas producen dentro del cerebro sus alteraciones sobre el estado de ánimo y los sentidos.




Los científicos descubrieron que la activación de los receptores cannabinoides directamente en una región del cerebro llamada amígdala podía influir de forma destacable sobre el significado de la información emocional y los procesos de memoria. También aumentaban los patrones de actividad de las neuronas en una región conectada del cerebro llamada corteza prefrontal, que controla tanto cómo el cerebro percibe los significados emocionales de la información sensorial entrante como la fuerza de los recuerdos asociados con estas experiencias emocionales.




Según explica Steven Laviolett, director del estudio, "estos descubrimientos son de gran relevancia clínica dadas las recientes evidencias que sugieren que la exposición a la marihuana durante la adolescencia puede aumentar la probabilidad de desarrollar esquizofrenia después".




Laviolett añade que se sabe que existen anomalías tanto en la amígdala como en la corteza prefrontal en los pacientes con esquizofrenia y que ahora saben que estas mismas áreas cerebrales son críticas en los efectos de la marihuana y otros fármacos cannabinoides sobre el procesamiento emocional.

Además, los descubrimientos identifican un nuevo mecanismo cerebral por el que las drogas que actúan sobre el sistema cannabinoide pueden distorsionar la relevancia emocional de la información sensorial entrante, lo que a su vez podría conducir a efectos secundarios psicóticos como la paranoia asociada al consumo elevado de marihuana.




El desarrollo de componentes farmacológicos que bloqueen o modifiquen este mecanismo podría ayudar a controlar los episodios psicóticos. Esto podría también utilizarse para ayudar a pacientes con trastorno de estrés postraumático que tienen dificultad controlando la reaparición de episodios muy emotivos en su memoria.

7/04/2011     
 
                                                                    Fuente: UNAD (Europa)

martes, 22 de marzo de 2011

TRASTORNO DE ANSIEDAD PROVOCADO POR SUSTANCIAS PSICOACTIVAS

El consumo social de algunas sustancias psicoactivas está ampliamente extendido. El consumo de drogas es, con frecuencia, el camino que siguen muchas personas, sobre todo adolescentes, para resolver sus problemas de identidad y buscar una nueva ubicación. En los individuos que acuden a las drogas como forma de búsqueda de un referente, no obtienen el grado deseado y, particularmente si es adolescente, es más probable que se dé una relación entre adicción y ataques de ansiedad (Moral y Ovejero, 2004).


Así mismo, el aislamiento social, el sentimiento de exclusión y el rechazo por parte de los demás provocan altos niveles de ansiedad, alcanzando en la adolescencia niveles más comprometidos, precipitando en ocasiones al adolescente a un aislamiento crónico. Esto parece reducir, cuando no agotar, los recursos para enfrentarse a las situaciones temidas, precipitando, en consecuencia, un sentimiento de indefensión y la probabilidad de convertirse en adictos a drogas de diversos tipos (Spoor y Williams, 2007).

Numerosos trabajos ponen de manifiesto la importante relación existente entre el consumo y el abuso de algunas sustancias y la presencia de problemas de salud relacionados con la ansiedad (Goodwin et al., 2004; Ochoa, 1999; Schuckit, 1992). Sin embargo, es difícil establecer cuál es el papel específico que juega cada sustancia en el inicio, mantenimiento o empeoramiento del trastorno específico de ansiedad. Esto se debe a varios motivos: en primer lugar, la mayoría de las sustancias psicoactivas suelen consumirse en asociación con otras, tal como el alcohol y el tabaco (policonsumo). En segundo lugar, se considera que el comienzo del trastorno de ansiedad podría preceder, en muchas ocasiones, al consumo de la sustancia, o simplemente coincidir en el tiempo. En tercer lugar, existen pocos trabajos de investigación concluyentes sobre la provocación de un trastorno de ansiedad por consumo de sustancias psicoactivas. Finalmente, diferentes patologías pueden ir asociadas al trastorno de ansiedad junto al consumo de sustancias. Como consecuencia de esta comorbilidad, se hace aún más complicado establecer la relación directa entre la sustancia y cada problema en particular.

Si bien se trata de forma específica la relación entre cada grupo de sustancias psicoactivas y la ansiedad, en general se puede considerar que esta asociación permite establecer dos niveles: el del consumo de la sustancia como factor de riesgo o causa del desarrollo de un problema psicológico y el del consumo como consecuencia o efecto de padecer tal problema. El consumo regular y prolongado de una sustancia puede conducir a la aparición de diversas patologías asociadas con trastornos de ansiedad. Por otro lado, el consumo de la mayoría de sustancias que se describen se asocia a contextos lúdico-festivos. Las personas toman esa droga porque quieren divertirse, se sienten más eufóricos, más sociables y desinhibidos (Becoña, 2000). Es posible que algunas personas no sean capaces de disfrutar e interaccionar a nivel social si no consumen alguna sustancia (por ejemplo, el alcohol) o bien tengan dificultades para afrontar sus problemas cotidianos o exigencias diarias si no es gracias a alguna de ellas (por ejemplo, los tranquilizantes o, en otros casos, la cocaína). Así mismo, suele ser también uno de los métodos más utilizados para aliviar problemas de tipo emocional. En estas situaciones diremos que el consumo de sustancias psicoactivas es un efecto o una consecuencia de problemas previos.



A este respecto, el uso de las drogas parece estar fuertemente relacionado con problemas de relación, principalmente entre la población adolescente donde se dan otros factores de riesgo. Los estudios epidemiológicos muestran que en los trastornos de ansiedad se da una mayor frecuencia de consumo de sustancias psicoactivvas, con una prevalencia de trastornos por consumo de sustancias del 24%, principalmente en la agorafobia, fobia social y el trastorno por estrés postraumático. A la par, los adictos a sustancias psicoactivas presentan trastornos de ansiedad con mayor frecuencia de la esperada. En los dependientes del alcohol, la prevalencia de estos trastornos oscila entre el 22 y el 68%, destacando la agorafobia, el trastorno obsesivo-compulsivo y la fobia social. En los dependientes de opiáceos son también frecuentes los trastornos de ansiedad (16-28%), principalmente la agorafobia, la fobia social y el trastorno de pánico, y en los dependientes de cocaína se describen con cierta frecuencia, las crisis de ansiedad.
En la actualidad, existe cierta flexibilidad entre la población ante la conducta de consumo de sustancias legales, incluidas ciertas licencias ante conductas perturbadoras si éstas van enmarcadas en un entorno de ocio. En la población adolescente, esto parece dilatarse hasta el punto de aparecer actitudes favorables hacia la droga. De alguna manera, entre una buena parte de la población adolescente se imponen unos nuevos valores frente al ocio y la diversión. Como consecuencia, dentro del contexto lúdico, se ven con buenos ojos actitudes explícitas de pérdida de control, acumulación de bebidas y búsqueda de nuevas emociones, aunque éstas se salgan de los patrones adaptados de conducta. La unión del consumo de drogas con el ocio, con la evasión, con el bienestar y con el consumo abusivo de alcohol, resulta una mezcla fatal con resultado de diferentes trastornos de ansiedad para muchos consumidores.



Los trastornos de ansiedad se multiplican en la actualidad. Están produciéndose una serie de cambios sociales relacionados con la tecnología, la imagen personal, la economía, la educación, el mundo laboral, etc., con una velocidad basada en las necesidades del consumo, que está llevando a muchos y, sobre todo a los más jóvenes, a una incertidumbre que, con frecuencia, termina por producir un escepticismo o una frustración social, de la persona que se busca una salida por las más variadas vías, entre las que se encuentra el consumo de sustancias psicoactivas. Alguna de las vías eficaces para prevenir tal conflicto consiste en llevar a cabo en el ambiente escolar, en un contexto de trabajo cooperativo en grupo, programas de entrenamiento de ciertas habilidades sociales de autonomía, independencia y críticas, que consigan que adolescentes y jóvenes se forjen una adecuada y sólida identidad, lo que fortalecería tanto la autoestima como sus capacidades de afrontar con éxito las seductoras llamadas sociales de las sensaciones artificiales de felicidad.



Hemos examinado que el empleo de las técnicas conductuales, dentro de programas multimodales más amplios, demuestran su eficacia (Silveman, 2004), primordialmente a corto plazo. Pero lo cierto es que la concienciación social, familiar y general continua siendo inestable. Quizá las futuras líneas de investigación tengan que dirigirse a resolver algunas deficiencias relacionadas con estos aspectos, que mejoren los resultados a medio y largo plazo de los programas.



Fuente: trabajosindrogas.blogspot.com

viernes, 11 de marzo de 2011

Por que a mi?

Codependencia

Por la Dra. Ana T. G-Paullada de Cantú





Definición: Se considera Codependiente aquella persona que tiene algún familiar o relación cercana (pareja, etc.) con la enfermedad de Químico Dependencia (Alcoholismo y/o Farmacodependencia), llegando a desarrollar actitudes maladaptativas dentro de la relación, y sufrimiento emocional.


La principal característica del codependiente es su HIPERTOLERANCIA, refiriéndose a la capacidad de soportar emociones o situaciones que otras personas no tolerarían y por tiempo prolongado.


Dentro de las actitudes maladaptativas tenemos:

a. Sobreprotección (responsabilizarse por el bienestar de los demás, mentir por otros…)

b. Necesidad de control (vigilar, corregir, cambiar a los demás…)

c. Rescatar (liberar de los problemas a los demás)

d. Pérdida de límites (¿Hasta donde me corresponde? Incapacidad de decir no. Renuncian a sus propias necesidades, etc.)

e. Baja autoestima (miedo al abandono, inseguridad, etc.)

f. Tolerancia alta ("aguantan" y toleran actitudes de otras personas.    Permitenque se les invada)


g. Funcionamiento en espejo (por ejemplo: Si él o ella está bien, yo estoy bien; pero si está mal, yo estoy peor)


Estas son solo algunas de las actitudes maladaptativas más sobresalientes, existiendo un gran rango dentro de estas. Emocionalmente los codependientes sufren, y principalemente se observa:


a. Culpa (¿si no hago esto o aquello? ¿si le pasa algo? ¿tendré yo la culpa?)


b. Miedo a las actitudes. Miedo a la incertidumbre, etc.


c. Resentimientos, coraje e incluso vergüenza hacia la persona enferma ("viciosa") y hacia sí mismo.

La Codependencia es un problema que si no se trata puede llevar a la persona a enfermarse, es decir, es un proceso que puede ir empeorando con el tiempo.El Codependiente trata de controlar o cambiar su entorno, incluyendo aquí a las personas. Puede pensar que de esta manera ella (o él) se sentirá más tranquila, es decir la solución la busca fuera de ella, no dentro de ella (cambiar a los demás, en lugar de un cambio personal). Esto puede resultar sumamente frustrante y desgastante.


Todo ésto con el tiempo se vuelve una forma habitual de actuar, buscando en forma inconsciente gente que la "necesite" o a la cual ella pueda ayudar. Esto permite que su baja autoestima reciba ciertas "inyecciones" de bienestar, porque se siente útil o incluso es importante para los demás. Aquí el problema radica en que el Codependiente es capaz de anteponer las necesidades de otros antes que las propias, y cuando se relaciona con personas químico dependientes esto es sumamente agotante y frustrante. Es muy frecuente que hijas o hijos de alcohólicos sean codependientes. En un inicio un hijo(a) de un alcohólico (a) desarrolla actitudes dentro del nucleo familiar, que le sirven a un propósito: adaptarse y sobrevivir. Posteriormente puede involucrarse emocionalmente con algún químico dependiente o con alguna persona conflictiva, en donde su hipertolerancia se pone en juego.

Conforme el Codependiente va manejando su hipertolerancia, sometiéndola a un gran estrés, llega un momento en donde presenta crisis, que le puede llevar a trastornos tales como: depresión,ansiedad, trastornos en el apetito, fobias, etc., y es entonces cuando necesita ayuda personal.

En resúmen, el codependiente pierde el control de su propia vida y sus propios límites, e invierte toda su energía en el resto de las personas, tiene una gran necesidad de pertenecer, de ser útil y paga un precio muy alto por ello. Lo importante es ver que la Codependencia es una forma de relación
inadecuada, y que se puede modificar una vez que el codependiente acepte la ayuda. Esto es de las partes más difíciles, puesto que el codependiente dentro del núcleo familiar funciona como el "responsable" y el "bueno". Supuestamente el único que está "mal" y es el" culpable de todo" frente a la gente, es el Químico Dependiente, por lo tanto hay que "cambiar", "curar", etc., al Químico Dependiente únicamente. Con este razonamiento el Codependiente pospone su propia ayuda hasta que presenta alguna otra complicacion, como ya explicamos, la depresión, trastorno de ansiedad, fobias, trastornos en el apetito, somatización (gastritis, úlcera), etc.

Las preguntas serían ¿Cuánto tiempo ha invertido el codependiente en ayudar y tratar de cambiar a su Químico Dependiente? y ¿Qué va a suceder si el Químico Dependiente no puede o no quiere cambiar de acuerdo a sus expectativas? ¿Qué otras alternativas tiene el Codependiente?

La respuesta, tal vez no tan obvia a la última pregunta es: Buscar ayuda profesional para el propio Codependiente. Se ha visto que cuando un Químico Dependiente entra a un programa de rehabilitación, y la familia (Codependientes) participan también en su propio programa de recuperación, las posibilidades de rehabilitación para el Químico Dependiente y toda la familia se incrementan en forma muy importante. Incluso se ha visto que si el Codependiente comienza su rehabilitación, aunque el Químico Dependiente no lo haga, el pronósito es bueno para la familia. La familia no produce la enfermedad de la Químico Dependencia, pero sin un programa adecuado, sí la puede prolongar.

jueves, 3 de marzo de 2011

La imaginación al poder ROBIN WILIANS

Una botella de agua común y corriente le sugiere un viaje a la playa y de allí pasa a las costas de San Francisco, ciudad en la que vive, donde hace unos meses encallaron unas ballenas sin que nadie supiera por qué. Pero eso no detiene al comediante que rápido escenifica para los periodistas invitados por el estudio de cine a esta ciudad, un diálogo entre los mamíferos hablado en perfecto idioma balleno. Y mientras su público empieza a reírse, él ya pasa a otro tema. Uno mucho más personal.

"Ahora puedo hablar de mi alcoholismo porque estoy del otro lado. El año pasado esta entrevista hubiera sido muy distinta", explica serio, pero apenas por un segundo, porque para ejemplificar lo dicho se imita a sí mismo bajo los efectos de las drogas y el alcohol, adicciones con las que el actor batalla desde el principio de su carrera y que en 2006 lo devolvieron a un centro de rehabilitación.


"El programa empieza cuando salís de la clínica. Si tu fiesta de cumpleaños la organiza una marca de vodka entonces lo más factible es que no estés muy comprometido con tu rehabilitación", dice Williams, haciendo referencia al fallido festejo de cumpleaños de Lindsay Lohan, y continúa: "Tenés que tener claro que la rehabilitación es como un entrenamiento militar, en el que quitás todas las fiestas del medio y te sentás con otra gente que está pasando por lo mismo que vos. Los escuchás hablar de lo que perdieron, de cárceles y de experiencias cercanas a la muerte y cómo aun así siguieron tomando y te das cuenta de que no estás solo", recita Williams como si fuera el mejor alumno de la escuela de la vida sana de las estrellas. Pero claro, más allá del cuidado que merece este tema, para él, todos los territorios son de libre comercio de bromas.


"Alguna gente puede tomar y otra no. Así como hay personas que pueden comer azúcar y otras no. Ser adicto es como ser diabético; claro que no se ve a mucha gente parada afuera de las panaderías diciendo: «Dame un dólar para comprar una medialuna y luego volvámonos locos»", se burla este hombre que después de recibir tres nominaciones al Oscar finalmente se lo llevó por su personaje del film En busca del destino. Allí, el comediante dejaba lugar al actor y se ponía en la piel de un deprimido psicólogo que funcionaba como figura paterna del perturbado Will Hunting, que interpretaba Matt Damon. Ese, el de padre, es un papel que Williams conoce a la perfección. Tiene tres hijos y, para su sorpresa, dos de ellos recientemente decidieron dedicarse a la actuación.











viernes, 18 de febrero de 2011

Los efectos de las drogas sobre el cerebro

Cocaína, éxtasis, tabaco, alcohol, heroína, psicofármacos... Todas las drogas que pueden provocar dependencia tienen una característica común: aumentan la cantidad de dopamina disponible en una determinada zona del cerebro: el llamado sistema de recompensa.

Una droga cuya estructura molecular se parezca a una sustancia producida de forma natural por el organismo, puede ocupar su lugar en los receptores específicos que el cerebro tiene para tal sustancia.

SINAPSIS
Para pasar de una neurona a otra, la transmisión nerviosa se transforma en mensajes químicos que toman la forma de una sustancia segregada por la neurona: el neurotransmisor. Existen distintos tipos de neurotransmisores: la dopamina, la serotonina, la acetilcolina... que se unen en el cerebro a receptores específicos. El neurotransmisor atraviesa el espacio situado entre dos neuronas, llamado sinapsis. En estos procesos es dónde actúan las sustancias psicoactivas, provocando interferencias de diversa naturaleza.



CONEXIÓN ENTRE DOS NEURONAS

En el interior del cerebro la información circula en forma de actividad eléctrica, llamada transmisión nerviosa; ésta circula desde las dendritas al cuerpo celular, donde son tratadas, antes de pasar al axón.
Existen tres modos de actuación sobre los neurotransmisores, según la naturaleza de las sustancias:

1 Algunas drogas imitan a los neurotransmisores naturales y, por lo tanto, los sustituyen en los receptores: la morfina, por ejemplo, se instala en los receptores de endorfina, y la nicotina, en los receptores de acelticolina;

2 Otras aumentan la secreción de un neurotransmisor natural: la cocaína, por ejemplo, aumenta la presencia de dopamina en la sinapsis, y el éxtasis la de serotonina y dopamina;


3 Otras, en fin, bloquean un neurotransmisor natural: por ejemplo, el alcohol bloquea los receptores denominados NMDA.



El cerebro humano, las regiones cerebrales y los circuitos neuronales

SISTEMA DE RECOMPENSA
Pertenece también al sistema límbico; abarca el área tegmental ventral, es decir el mesencéfalo, que contiene neuronas de dopamina, y el núcleo caudado, donde se
proyectan.

SISTEMA LÍMBICO
El sistema límbico, o cerebro de las emociones, es el lugar donde nacen nuestras reacciones cerebrales más primarias, al igual que la mayoría de nuestros deseos y necesidades vitales, tales como alimentarse, reaccionar ante una agresión o reproducirse. Por ello, existen en el cerebro circuitos cuya función es premiar estas funciones vitales mediante una sensación agradable o de placer. Este sistema se compone, entre otros elementos, del hipotálamo, del hipocampo y de la amígdala.