Manuel Salazar Enriquez jefe de Enseñaza del hospital de Salud Mental del Estado de Durango (México) hiso una pequeña radiografía del proceso que puede llevar a una víctima de agresión a adentrarse en el mundo de las adicciones y en casos extremos quitarse la vida.
El problema central al que se enfrenta una víctima es el síndrome de stress postraumatico, una lección psicológica que aparece días o meses después de haber sufrido una agresión física o psicológica; como un asalto, una violación, un secuestro, etc.
SÍNTOMAS Y TERRIBLES CONSECUENCIAS
Los cambios que se dan son alteraciones en el sueño en la alimentación, síndrome paranoico de temor extremo..... es un proceso que desgasta terriblemente a la familia, se requieren terapias a largo plazo tanto para la víctima como para los familiares de la misma, puede predisponer a depresiones severas que incluso pueden predisponer al suicidio o drogadicción.
POSIBILIDADES DE SALVACIÓN
El entrevistado confesó que las posibilidades de ayudar a quienes padezcan estos síntomas "dependerán mucho de la atención temprana y cuando el adicto cuenta con redes de apoyo (familiar y laboral) y cuando es tratado por verdaderos especialistas en la materia. Si se reunen estos requisitos las posibilidades son altas, lamentablemente los adictos buscan ayuda después de cinco o seis años de haber iniciado el consumo y ya para entonces presentan daños cerebrales que hacen mas difícil (aunque no imposible) su recuperación.
ESTRAGOS DEL SILENCIO
En este sentido la importancia de romper el silencio y solicitar ayuda especializada alcanza niveles vitales. "Desgraciadamente en la mayoría de los casos, las víctimas prefieren quedarse calladas ya sea por temor a represalias o por que ya no quieren saber mas del asunto", apunto Salazar.
Fuente: Diario El Siglo de México.

No hay comentarios:
Publicar un comentario